jueves, 9 de julio de 2009

Esa mala maña de ser clientes




1. Patricia está mamada del servicio de Telmex. Putea y grita, putea y se asfixia, putea y míster Hyde sale de su cuerpo. Amenaza con matar y comer del muerto. Está a punto de autosucidarse y volverse a matar… pobre mujer, y pobre el primero que la vea apenas cuelgue. http://www.youtube.com/watch?v=CkWo2WDBEaQ
2. Mi cuñado acaba de llegar de Cali para vivir en está ciudad paramonoica, paralocotica, parabrisas. Y lo primero que hace, grave error, es llamar a Telmex a conectar este servicio. Claro, lo atienden como un príncipe en celo y le prometen un harem de canales, pero a los dos días de firmar, se da cuenta que el que toma las decisiones en Telmex, es el perrito del comercial, y ya después de afiliado, paso a ser, mí cuñado, otra victima no reconocida del conflicto al cliente.
3. Hoy fui a cambiar un recibo de la ETB (Empresa Torturadora de Bogotá) y cómo cosa rara, se les cayó el sistema. Al parecer lo sostiene un anciano con Parkinson, porque cada vez que voy el sistema se ha caído. Y eso de que el sistema se cayó, en mi ya hizo callo, pero igual, como cliente, yo me callo. Porque o si no…
4. Un amigo duró 37 minutos escuchando la lambada instrumental ¿Existe algo más diabólico y deprimente que la lambada instrumental? En la línea de su EPS (Empresas Pro Suicidios) para al final decirle, una grabadora de lo más coqueta, que la línea estaba ocupada. ¿Será la línea del tiempo o el tiempo lineal lo que les falla?
5. Mi hermana, la esposa de mi cuñado el ex príncipe de Telmex, compró un comedor en Brunatti. El lunes le dijeron que el martes se lo llevaban, el martes le dijeron que el miércoles se lo llevaban, el miércoles le dijeron que el jueves se lo llevaban y el viernes le dijeron que el lunes lo habían enviado. Llegó finalmente el martes de la siguiente semana pero lo armaron mal y se les quedó el vidrio de la mesa, el jueves siguiente volvieron, lo armaron bien pero olvidaron el vidrio, el viernes llevaron el vidrio pero estaba roto. Finalmente, después de mucho putear a todas las generaciones pasadas y por venir de Don Brunatti, todo se resolvió a los quince días, quedó perfecto ¡perfecto! pero ellos ya no tenían hambre como para utilizar el dichoso comedor.

Y así una, otra y otra más, historias y más historias de mujeres que han dado a luz en el teléfono mientras pelean con un pélele de un call-ico center, de hombres que han sufrido paros cardiacos mientras putean desde su celular a un asesor, de torturas, al otro lado de la línea, y un millón de personas a las que se las explotado la úlcera, la próstata, la cabeza y la decencia, por tener, esa mala maña, de ser clientes.
Diegomateus

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